jueves, 3 de septiembre de 2009

De luz al unísono



¡Oh, pequeño mito de leve atardecer,
Unificado me fusiono
En la musa de tu cosmos,
En tu insigne melodía que no se exilia!

Oh, niña de luz,
Viniste de azur,
De tinta madre de ala de aura,
Con el semblante de la intimidad del alba,
¡Desde el eco fulgoroso de su matriz, viniste!

¿Cómo no ensimismarme en la suntuosa balada
Que hay en el acorde de tus pupilas?
Cómo no abismarme en la estela de tu relumbre innata?
Cómo no perderme en los bastiones de tu voz
Que suenan a flora indómita?

¡Oh! Niña de albor,
Ojala que tu pálpito siga siendo
Prolongada luz revelándose
En tus yemas como caricias,
Ojala que sigas siendo implacable, indestructible;
Que sigas siendo brillo polimorfo surgido
Del milagro nativo que te enarbola.

Ojala, niña,
Ojala que sigas siendo replegada
Melodía de sol,
Que sigas siendo inefable brillo no corrompido;
Ojala, niña,
Ojala que no se estrelle en la intensidad de tu luz
El hálito pútrido de este mundo.

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