miércoles, 1 de junio de 2011

El símil rapiña

Aloja azolvadas (pobre)
raíces de humo.

Sumergido en su
axial de arena,
es mímesis
de prefacio
en bruma,
táctil ambiguo
soplando sospecha
de máscaras,
halitos de mecánicas
distorsiones.

Hombre gris
propagando
rapiñas de su carencia,
Cínica impotencia
De su rótulo de trisas

Cálculo de triste
burilado escombro,
Mutilado de ascesis,
así es como se lo ve:
fugaz de moléculas
al compás maldito
de su propio
vacío.

jueves, 19 de mayo de 2011

Oscilante

Como soy:
escribo sin una línea concreta
abrazándome al destino
atomizado de mi propia pulsión.
Todo lo que digo viene desde
el extravío de mi oscilación:
único sistema
En el que confío.
Memoria de centellas,
Dimensión de lo
Que fluctúa sin
cimiento de nombres
asi: volatilidad equilibrada
volcada en el poema,
reflejo en donde
toco la pulverización
de mi desnudez.
donde hallo el eje de
mi propio desencuentro.

miércoles, 11 de mayo de 2011

El poema como dialecto del gen

La soterrada, ambigua
ecléctica, inestable,
primigenia autenticidad
surte –en ocasiones- esplendente.
El enigma fundante
-o nucleo del tabú intrínseco-
se devela.

El poema succiona
exactos indómitos del
palimpsesto propio,
rectos de sinuosas pulsiones.

Enuncia -en nítido- la naturaleza que fluctúa,
la lógica del cimiento que vacila,
el péndulo del estar que oscila en máscara.
el peso de la natividad inestable:
dialecto adentro en inmanencia de bruma.

El poema, mismidad al natural,
-absorbido
por la trama ilesa
de su propio desnudez-
emana lo clandestino:
furtivo flash del gen,
forma efímera
que es y que no,
como nosotros:
tangibles, pero
ocultos.

domingo, 27 de marzo de 2011

Vitalismo de la mismidad

El intento es ser
a imagen de raíz,
propender al registro
interior de los extremos,
a la dicción eléctrica
del impacto físico.

Un continuo emular
lo que pulsa súbitos
en vértigo de
esencias vacantes:
bufido veraz del hueso,
fervor Icónico
del oficio sangre

Un obcecado recobrarse,
un deletrear el fragor disperso
del rótulo inserto.
un-ir hasta la vorágine del
lema innato,
depurando careta por careta,
tapujos de razón por razón,
y llegar al papel con la pericia
furibunda del vitalismo interior:
musa en éxtasis del rasgo propio,
metáfora medular del pulso,
que no es más que la imagen
de la raíz en tinta:
cataclismo esplendente
de la mismidad develada.

lunes, 14 de marzo de 2011

El vacilante

Indaga su existencia
Para sólo describir
La vacilación exacta.
Geométrico en vértigo
De interrogación
Sábese accesorio,
Invariable en su condición
De rumor abierto, incognoscible.

Solemos reconocernos
En su augusta lucidez,
En sus perfectos versos
De universalidad oscilante,
En su lírica rigurosa
De distorsionados murmullos:
Lenta obra describiéndonos
Como apogeo sin sendero,
Como asociación de equívocos,
Como ancestralidad sin bosquejo:
Permutación empírica sin razón,
Sombra sumada a cuestas.

domingo, 6 de marzo de 2011

Sublime en simultáneo

Arropada en contornos de
sutil infantilidad,
sostiénese en notoriedad
De musa.
¡Ah! percíbola siempre –infranqueable-
de frente en erudición de luz,
destilando –plena-
Risas en hierba.
Percíbola en propagado júbilo
diciendo -en cada
emanar- el blando color
de las palabras,
el equilibrio de su sublime
en simultaneo,
la forma indiferenciada
de su claridad –siempre- restallante.
Ahh! Obsérvola –atónito-
verter en cada mueca
el prestigio de lo frágil,
esparciendo -en cada gesto-
el cristal de la inocencia
su inmaculación inmortalizada.
Obsérvola de un tibio atento,
mirando con fundición de cielo,
con su incólume espíritu sin orillas,
con su evocación
de transparencia palpitada.
Alta en azul, percíbola…
Cenital en esplendor primero
intacta en fragor de creces.

Sí -con ecuánimes ojos-
obsérvola de sonorización dorada:
eco de fulgor recreado,
magistralidad de la poesía hablándola,
que es ella misma diciéndose

lunes, 28 de febrero de 2011

Clemencia

El adherido –nutrido-
Oficio del leve azul dado,
La cadencia neta
Suspendida en
Dádiva,
El rasgo en sigilo
De amparo,
La perfecta clemencia…

Lo que me circunda -en verdad-
Es la simultaneidad de su arrojo
Es la ferocidad de su caricia dúctil,
Su integridad articulada
En despojo.

Ceñido, rodeado
-trazo a trazo del escollo en calavera,
Por su apacible en pulido óptimo:
Refulgido equilibrio
En cumbre,
Grafía de lo celeste- por las fauces de mi doquier-
Atomizada en resplandor táctil.

Sumido, abstraído al unísono es su repercusión
De sutil pulsado,
En la Interjección –o más bien- exclamación
De su transparencia excedida.

Verter fulguraciones fragilísimas
En el aplomo del neutro ensimismado,
Ese es su trabajo:
Alumbrar en la regularidad del marasmo cristalizado.

viernes, 25 de febrero de 2011

Flores

¿Qué recóndita
integridad
hay en el gen
de su claro?
La rosa porfía
en su perfección austera
en su levedad
iridiscente:
reverberación
de plenitud
reflectante,
contorno
de sutilidad
Impalpable,
Indesurdible
misterio
De deidad
tangible.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Ilesa en lo tibio

Exhala
en
corpóreo
-siempre-
semilla
de aire,
aplomo de aura.
Es sí
en secuencia
emanando afanes
de ileso,
fluido indemne
de tibio en propagado.
_____________________

A la vez
Perfume y Flor:
interrelación
pulsando fusiones
de armonía,
perfecto
en equivalencia
de arrojo
emanando
nitidez
en bruto.

lunes, 21 de febrero de 2011

Emana
-desde su origen-
acervo límpido
de aire abierto.
Hálito de cristal
es el instinto de
su centro:
lenta blancura
donde mi sollozo
se destalla.
Desnudo en huida
donde
Abrazo resplandores.
_____________________

Unánime
-de anatómico resplandor-
pulsa magia,
instala inocencias.
Grito azul en acecho es,
constancia de rebelión
de entrañas de lo libre

viernes, 18 de febrero de 2011

+ cortos

Aplomo de nostalgia:
quieto gris,
calavera que se consolida.

___________________________________

La palabra, en su sí, castra.
Lo hablado, desde lo natal,
es suspendido -para siempre-
yerro de significante.

___________________________________

Pulso de sangre: unidad
de lo inmolado
avanzando a ciegas

___________________________________

Ata víscera –invariable-
ambigüedad
en el lenguaje,
la pulsión se enuncia
con la confusión
de que está hecha

___________________________________

No ates cabos
pues armarás
la jaula
y te deducirás
en su
adentro

viernes, 11 de febrero de 2011

2 por 1

Cimiento imperturbable

Hay una
pauta
de
cimiento,
un
primigenio
imperturbable
exhalando
deidad
de
raíz.
Una
autenticidad
erigida
en
nítido:
esplendor límpido
en la variación
de lo
tangible,
ileso propagado
en la prolongación
de lo que -invariablemente-
se transmuta.
Hay una fusión
urdida desde
lo prefásicamente
Inmune,
una conflagración de claros
en el vaivén
del viceversa:
rótulo de lo leve
en el canon de lo aéreo,
transparencia
hipnótica
en la vulnerabilidad
de la forma.

Sí, una pauta de deidad hay:
cimiento signado
entre nosotros de
flotante éter,
unanimidad de lo azul
suspendido
en el
absoluto.


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Yo-al-otro

Imperializados de subjetividad
-o ya caducos de “yo”-, dirigense
hacia el concéntrico
-elucubrado por venales semblantes-
standard.
Hacinamiento
de ceso-cosificación
es la impuesta tendencia habitable.
“Yo” en “otros” – “otros” en “yo”
es idealización o código a pertenecer
o -más bien- escape al miedo de “Ser”.
Vahídos en exterioridad,
esa es la obligatoria propensión presente
urdida por propagación-codicia,
moda: inercia de avidez
hacia lo huero,
control de no altas preguntas;
tiempo en uno = miedo,
premisa es la traslación del “sí”
hacia el-sin-rasgo o –para ser más claro–
hacia el neutro ambiguo.
Temible, ¿no?
Lo proyectante
-leyes objetivas de lo inerte pergeñadas-
será: sensatez es crecer
en el carece,
es la técnica de aplanar sospechas,
de subyugar la volición de la subjetivación.
La sensatez será el construirse-uno
en la programada convencionalidad
del otro-en-reflejo o –digamos–
construirse en lo sedante
del discurso nominado
que globaliza en abstracto.
exteriorizarse en inercia
es pre-digitarse en el ostracismo
de la autenticidad,

Categorizar rarezas,
serializar conciencias,
materializar cabezas,
deshivanar pulsiones,
perfeccionar la nulidad,
globalizar interioridades,
es la hilaridad,
indefectible en la signación
del devenir.

¡Pobre del “Yo”
mareado en el "Otros"!

lunes, 7 de febrero de 2011

Los cortos

El latido
hablado
dibuja esencias
sonoriza las luces
del rastro
sin razón

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Poesía
es el animal
en la esencia,
salvajismo
de la
plenitud
potenciado

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Brisa
es súbito
murmullo
de esencia
viva
zumbido
al vuelo
de perfección
perceptible

domingo, 23 de enero de 2011

Entreviesece transparente

Ya desde la faz
de su exordio
entreviesece la
atemporalidad de sus
signos transparentes,
el dintorno terso
de sus cimientos
en celeste.
Ya desde
su proemio remoto
borde de orillas
de armonía
es,
introito
de flameo
en inmunidad
de “son” etéreo,
agudo cultivo
de aura en diáfano,
fija
conjunción
de erguido
éter límpido.

¿Qué coáktil
de ileso primero
trae la
la cadencia
de su prefacio?

¿Peregrinación despojada
de licuefacción en bruto?

¿Es su preludio equiescente
blanco longevo secreto de
puricidad táctil,
disolución de principio
de contrarios,
difuminación
de velo de tramas?

¿Qué tipo de blanco
inmune surte
desde el prólogo
de su tuétano
volitivo?

Mujer luz,
mismidad de
fusión
en absoluto,
así es como pareces:
del tamaño
natural de
la mancomunión
de lo perfecto.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Arrastra!haa!do

Hasta donde cuaja
Lo tísico del rechazo,
Allí hasta donde ya ciñe el ciclópeo
Óptimo de lo impío,
Hasta el tabido ostracismo
Del desdén en viceversa,
Hasta el suplicio suspendido de Tántalo
Me confinó.
Me arrastró hasta dejarme
En el trampantojo de la psiquis torpente;
Turulado, transido sin tarja alguna
Me dejó.
Umbrío en la peripecia de lo vacuo,
Vacante de rastro en la precisión
Desfondada de la volatinería,
¡En la penuria del opaco pergeñado
Me dejó!
Embotado hace ya parece siglos
En el pésame del absurdo.
Sin embargo aquí
-sentado secreto, decretado
Inédito en la zozobras de lo impersonal-
Algo crece,
Pareciera que restalla sediento el
Brote de un nace,
Un ojo en la mirada,
Un existir en el cuerpo,
Un corazón en el pálpito;
Algo crece rotundo
Desde la cárcava de lo vegetativo;
Tal vez ha de ser un nuevo
Vivir en la sustancia
O tal vez sea sólo la obstinación
Del seguir metiéndose en la
Mecánica ilusoria de la insistencia,
O quizás sea un nuevo amor,
Sí quizás sea eso:
El desastre del desvío
Nuevamente naciendo

jueves, 4 de noviembre de 2010

El grito

Parapetado en el ungüento clave
del nihilo en bruto: el grito,
sí, el grito:
especie sin estructura,
integridad univoca de lo que falta,
declaración justa
de la nomenclatura de lo libre.
Sí, yo grito,
Y en mi grito va el tapete
exacto de lo blanco,
La creación ufana de lo inhumano.
Yo grito, sí,
Y en cada grito se descarga
La mayéutica inane
De las estructuras sin claro,
El despioje ensimismado
De la organza orangutana.
Yo grito,
Y en cada grito
va la bosta magna de la
pergeniería psíquica carcañada,
va el atabernado meneo
de lo violatoria que me sustituye.
Yo grito, sí,
Grito y escupo la escualidez
Árida del pignorado bombo,
Grito y desaturo el atufo
Dogmático del carcelario
Clorazepamo;
La ontología ambigua
Del entrambos intrínseco.
Sí, yo grito,
Grito el petrifico vilo del
Endodesdoblamiento,
El gárgol rotativo de
La mierda del sentido.
Yo grito,
Grito para destragar
El itinerario incorrecto del
Largo chasquido monáico
Que me piensa,
Grito para no plagiar
La etiqueta de mi malentendido,
Para bifurcar el fustigazo inerme
De lo que me autoproclama;
Y en cada grito veo la
Simultaneidad despejada
De mi anverso,
El polvo neutro antes de lo nacido;
Grito y veo la veracidad
De lo inaprensible:
El flameo de su caravana volátil
Oriunda de lo estallado,
Del periplo de la esfera
Redondamente fulminada.

lunes, 4 de octubre de 2010

Lo astroso de lo abólido

Puro y legible, el vacío.
Claro como el dintorno atroz
Del vilo enarbolado,
Como la graduación encuminada
De lo escogido que ahoga.

Límpido y ecuánime
Era el vacío esta vez.
Honda como la atonía
Del absoluto colgada
del simultaneo,
como la persecución inane
del instante abólido.

Encuadrado en el sostén franco
Del cíclico rastro en diáspora,
En la recurrencia nítida del liso
Sin cimientos, se evidenciaba
El vacío esta vez.

En la salida disuelta de lo momentáneo
En el irónico rostro de la
Permanencia inalcanzable,
En la ostentación inmune
Del espacio ingrávido estaba el vacío.

Colgado desde la índole pérfida
De las variantes deshiladas,
Desde el pavor fulminante
De la sustancia de la cornisa,
Desde el eje amotinado del
Tamiz de la asfixia, colgaba
La penuria escéptica de la
Devoción del vacío.

Recordaré este día
Como la entrada
Hacia la arrogancia de la nada,
Hacia la alforja silente de lo
Que nos conserva en la
Conflagración astrosa de lo atérido.
Lo recordaré, sí,
Lo conmemoraré como la entrada
Hacia la ontología del altercado,
Como el acceso hacia la
Intercalación mustia de lo
Que acomoda el ciclo exangüe de
La pulverización tautológica.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Rótulo de lo abolido

Abrazase el tacto
del instante al
espejismo de su
propia abolición.
Baga
C
Í
C
L
I
C
o
en brumas del
neutro
quien se busca
en la alforja

“renegrida”

de lo tangible,
en la serialidad
mustia
del fluido
inanimado.
Oscila la duplicidad
ubicua
en el rótulo laberintico
del reflejo innominable,
y sólo queda tallarse
en el sostén
desellado
del vacío
suspendido

sábado, 4 de septiembre de 2010

En el escozor ya
inopinado de mi
estampa esquizoide
fue donde lo oí,
si, fue en la sinergia
desdentada de mi demencia
concéntrica
donde oí el treno
oxidado de la divinidad
desnuda,
el cántico de polvo
del color de su sombra



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Se agujereo
El neutro vivo
del
equilibrio
autómata.
Emergió la
Inmolación
nítida
de la
autenticidad
fulminante

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Surte la poesía
del arquetipo exacto
de lo
incognoscible,
del susurro
dialéctico
de su
volatilidad
sin
cimientos

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Entre el cuerpo
y la palabra
esta la proximidad
del
alma
en estado perpetuo
de
suspenso,
el secreto de su veracidad
en la centralidad
sin
nombre de
nuestra
dualidad
instintiva.

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Completo el precario vibrar
de lo que mora sin cimientos:
rededor de suciedad devenida
de quien iza por lo bajo
la vaciedad autentica
de lo impoluto,
de quien germina
el umbral hueco
de la huella
del neutro.

lunes, 23 de agosto de 2010

Intacto
amargo
vivo.
Desnudez
de la
tensión
pura
en
el liso
cáustico
del
embaucamiento
del
afuera


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Ludo

Desentierra
la música
del ser,
descompone
la transparencia
de su ileso y luego canta
–con precisión perfecta-
La melodía virginal
Del
reverso
de las
apariencias