lunes, 23 de agosto de 2010

Intacto
amargo
vivo.
Desnudez
de la
tensión
pura
en
el liso
cáustico
del
embaucamiento
del
afuera


/////////////////////////////////////////////////////////////

Ludo

Desentierra
la música
del ser,
descompone
la transparencia
de su ileso y luego canta
–con precisión perfecta-
La melodía virginal
Del
reverso
de las
apariencias

viernes, 30 de julio de 2010

Indesurdible


Cómo desurdir
la urdimbre
amorfa-fija-
de sus conjestas
entrañas burlescas?.

 Cómo desbaratar
el turbio eco
expansivo de su
sinapismo dialéctico?.

 Cómo es que se hace
para varar la repulsiva esencia
de su gélida mojiganga
retórica?.

 Hay menera de atollar
el cúmulo efusivo -siempre intencional-
de su ludibrio autóctono?

 Qué raza indeleble de escarnio negro
es la que hede desde el aliento
de su vernáculo más víscero?

 El es el hombre que engendra enrosques
irónicos buscando gestar el pináculo
de la incomodidad más rigurosa.

 Es el bajador innato
de pálpitos de sarcasmos,
forma acabada de lo mísero irreverso,
estereotipo certero de putrefacción
escupiendo zozobras por doquier
de atolondradas jarcias
de befas -realmente- innecesarias.

miércoles, 30 de junio de 2010

Clárico-lenguaje-róstrico

Es su rostro,
es el provoco-agobio
de su róstrico al trote
de narzo-borda tautológico,
de petulante-universalo de
simiesco ostentatorio.
Es su clárico-róstrico
de cizaño-cinísmo ya erosiono
de sardónicos jeroglíficos
ya deshilados, redondamente difuminos.
Es su simbólico rostro de permanentes
lanzos baladros huecos,
de bronco bajunos chirriños sonidos lanzos.
Es su róstrico de visible estrujado
vagueo blanco,
de perfecto axioma de
Debacle identitaria,
lo que lo vuelve paradigmático.
Si, es su rostro,
es su róstrico-tosco
de patentado badulaque;
es su siempre ceño apuntado
De virilidad agreste,
lo que llama la atención.
Su humeante róstrico de
neta conclusión
de
mácula

viernes, 18 de junio de 2010

in-sujetos

Y es el nulo ámbito
De fláccidos aglutinos
De nímbolos entes fatuos,
Es el astroso perímetro,
De maquínicos guiñapos atéridos,
Es el palpo rededor de literos
Anti-ebúrneos;
Sitio de óquedos trebejos sistemáticos,
De Chirriños ocres fijos.
Son raídas psíquicas hordas
De zozobras hacinadas
Como ratas trémulas.
Son al unísono tramas reales
De consunción pulsional-a,
Mancomunión de obliteros
Laxos jadeantes,
Escapularios netos de lo
Desvivíficado,
Relleno mundano de lo
Irreversamente desvencijado.
Son los apilados cenitales inanes en uno:
Combo canónico de
Redactos truncos cocificados,
Aglomeros natos de ya
Objetos
Sin
sujeto

domingo, 13 de junio de 2010

Un zafo para el intra-intermedio bis (a José, a su intento por ser siempre zafo-augugurio)

Mas ¡Qué venga un augugurio!,
Un zafo para con el
Intra- intermedio bis,
Que venga un arquetipo perenne
Para el intrínseco costumbricamente volátil.
Que venga un súbito colapso
Para el interno intersticio de
Eterno inserto-medio gris
Que venga un oráculo,
Una ostia blanca para con el
Intra-espacio innomino sucediendo
¡Qué se difumine lo tan-tan
Endo-neto-impalpo adentro,
Que el unto petrífico de mácula
De “entres” se irrostre de una vez,
Pues hay cansancio de
Canónicos arterios truncos-otros
En irrefrenos ecos,
Cansancio de zumos cúmulos de
Retales por doquieres mascaras animáculas,
Hay hartazgo-litero de estertóricos
Correlatos sin-uno,
Huecos rodados hacia el puto
Geneasico pulsional-o,
Hay destino nódulos estancos
En el terso ileso centro del adherido-sí,
Hay frenos vehementes,
Irrevesos tumbos hacia uno,
Hay desesperación terminal,
Deseos de que venga el último minuto
Su inerte para siempre,
O que me traigan mi auxilio,
Mi auxilio que no existe.

domingo, 6 de junio de 2010

sábado, 22 de mayo de 2010

Eunuco inerme

Espeluzna la eunuca
tonalidad ambiente
que genera su huequedad drástica,
su habla de desvencijados tótems
peinados al dogma.
Horripila su desafilada
retórica de salvajismo de asno,
su farsa unánime
de lírica inerme.
El rechazo que provoca
la soez oquedad de su
automatismo ranquenate
furtivo tras su rostro
de idealismo estallado,
es lo que horroriza.
Su imantación al rechazo súbito,
su ostensible canon
de trabuco empolvado,
su aroma a pálido estancamiento gris,
su depravada filiación a la pompa
escueta del narcisismo.
La ostentación chirriña
de su complejidad de sobra,
es lo que espeluzna.
La sequedad senil de su estro
trastabillado en la antigua osamenta
flaxida de su modestia
ausente

miércoles, 12 de mayo de 2010

Posmo-inercia

Son temples, temples
deformes volcando afanes
adheridos a las vanguardias
desérticas de la rutina.
Son temples de cálculo,
inercia redonda,
zozobras de escepticismo.
Son vocación univoca
de penuria psíquica,
equívocos del estar.
Son progresividad múltiple
de futilidad estática,
anémica literalidad
del
colmo
de
la vivencia.

viernes, 7 de mayo de 2010

Combo

Equilibrio de contrarios

Y plantarse
en la distorsión ilimitada
del captar.
Recorrer la multiplicidad de los “MI”
hasta armar un croquis
de certezas de contrastes,
hasta finalmente descifrar
que el significante en “SI”
es de equilibrio perfecto
de contrarios

…………………………………………….

Varado en la virulencia de su oscuridad indistinta

Adentro de la crispada ceguera
de su descompaginación estática,
del espejismo varado
de su innato desborde inane,
Adentro siempre.
Adentro del genesíaco
vértigo de su oscuridad
indistinta.
Todo adentro siempre
del ícono patente
de su virulento derrumbe irreverso,
del resentido polvo errático
de sus completos
afanes claudicados

martes, 20 de abril de 2010

Varado en el "entres" adentro

y ya retrogrado
del in-eslabonado
adentro "entres".
Retardado del conmigo
de inconexos órganos
de patrón de viraje
cíclico de desvarío.
Cansado ya,
asqueado de los ecos
de zumbos anárquicos
del animáculo,
de la traslación continua
de interrogantes psíquicos.
!Total putrido ya!
re-putrido del
troncal "mí" bajo
ambiguas pieles
de tapujos,
bajo correlato circular
de espejismo de dobles,
bajo zumbos de dobles cíclicos,
de anárquicas ambiguedades troncales,
de retardados patrones de inconexos,
de desvaríos de ecos retrogrados de pieles,
de órganos psíquicos in-eslabonados,
de continuos interrogantes de desvarío inconexo de animáculo,
de asco de pieles de virajes circulares,
de virajes de pieles de entres circulares in-eslabonados.

Retrogrado,
retardado
asqueado
!Pútrido ya!
Cansado del total entre
de "mí" in-eslabonado,
del "mí" troncal retardado
en el pútrido inconexo
de "entres" adentro,
de "entres" troncales
de tapujo,
de traslación de patrón
de inconexos
cíclicos.

EL IMPRUDENTE

lunes, 29 de marzo de 2010

Cúmulo de poemitas

El poeta crea al lenguaje

Y el lenguaje al poeta.

El poeta y la palabra

Copulan en el centro

De la vitalidad engendrando

Alquímicos dialectos de luz,

Pariendo símbolos de la

Divinidad que nos trasciende.


El poeta y el lenguaje interrelacionados

Generan el eco dicho del canon

Que nos identifica,

La representación de la relación

Primitiva que nos mancomuna.


La interrelación divina del poeta

Con el primitivo dialecto de la vitalidad

Que nos trasciende revela el eco de la palabra

Que nos inicia,

El centro del símbolo que nos genera,

El alquímico nombre de luz

Que nos identifica.


El poeta y la palabra fusionados

Reencarnan la resonancia lírica

Del lenguaje del alma,

Recrean al unísono

Los acordes fibrilares

De la melodía autóctona

Que nos

Totaliza.



………………………………………………



¡Allí, allí!,

Entre la carne y la palabra,

Allí está

La fijación continua

Del defasaje,

Allí es donde me busca el poema,

En la significación total

Hecha sin asociaciones,

En la esencia de mi concepción

Construida no de respuestas sino

De preguntas cíclicas.



…………………………………………………



Cuando se juntan

Amor, semen, sangre y fulgor

Es espíritu de la palabra

Es falo en la vulva

De la metáfora.



…………………………………………………..



Vístete para adentro

De desnudez

Y verás como

El espejo del aire

Refleja la inspiración

Continua de tu equilibrio

Perfecto.


…………………………………………………


Las palabras aglomeradas

En la lanza del poema

Pueden atravesar por completo

La longitud perpetua

De lo indecible.


………………………………………………….


Fue la abstracción del erotismo,

Fue ella quien salió

Desde lo autóctono del aire

Para tomar mi lengua

Y hacerse concreto de palabras,

Para sumarse como signo de inspiración

A las fuentes sensuales

Del lenguaje.


…………………………………………………..


La para siempre

Reencarnación

De tu olvido

En el renacer continuo

De las ruinas en las

Que en mí dejaste


……………………………………………………


Todo lo visto en ti

Se parece

A una astilla

De fulgor

Clavada en el

Eternamente

Viniendo.


……………………………………………………….


Intuí mi espíritu

Y vislumbré

El más allá de nosotros

Que llevamos dentro

Haciéndonos en voz baja.


…………………………………………………….


Adentro todo

Es la belleza

De lo aún no dicho

Esperando ser nombrado

Por medio de la traducción

Visionaria de los sentidos

Del poema.


…………………………………………………….


Escribe, amigo.

Abre el canal

De la palabra

Para que la lengua

De la percepción

Innata inscriba en

La realidad la visión

Del más allá que llevamos

Dentro.


…………………………………………………………


Extraido de tiempo

De uso,

De memoria,

De época.

Extraído de ubicación,

De necedad,

De mí,

Así: cero en el cero,

Centro negro,

Muro blanco.

Nada de rojo carmesí

Ni ocho cuarto,

Núcleo ocre,

Peste de huesos,

Cabeza arrancada,

Lengua pulverizada

Y adentro cerrado,

Todo adentro enraizado

De cenizas y escombros,

Escombros cenizas y fuego,

Amnésico fuego

De carne quemada.


………………………………………………………..




Por tu centro

La materia en estado puro

Anterior a los opuestos.


……………………………………………


El todo se llena

Con el adentro

De luz viniendo

De cada naciendo.


……………………………………………………..


Los lazos de la liberación

Se encuentran cuando uno

Se sienta sobre sí mismo

A llenar el gatillo de la voz

Con el grito eufónico

De la autenticidad de la

Sangre.


………………………………………………………….


Los ojos que traducen

Adentro

Escriben con la

Percepción dialéctica

De los sentidos lanzados

Crudos

A la intemperie.


………………………………………………………..


Hasta que el tu y el yo

Se fusionen más allá

De la identidad,

Hasta que seamos

Uno desperdigado

En el centro sin nombre

De la transparencia.


……………………………………………………..


Todo es nada

Para ser llenado

Por el todo a la vez

Que somos.


…………………………………………………………..



Adentro de la poesía

Está el lenguaje

Del universo

Esperando ser

Evidenciado.

Adentro de mí esta la poesía,

O sea el universo

En potencial evidencia,

O sea que en la punta se

Conglomera la

Ansiedad del

Absoluto.


……………………………………………………………..


Se enlazará

El nosotros,

Se enlazará

Hasta hilvanar

El nombre total

Sin nombre.


……………………………………………………….


Cuando las manos

Del deseo se meten

En el canal de la lengua

Las palabras pintan en

El aire la esencia

De la sabia del fuego,

El impulso intempestivo

De su fragor

Natal.


…………………………………………………………………


No hay muerte,

Sólo la esperanza

De la temporalidad

Eternamente

Renaciendo.


………………………………………………………….


Si te metes

Para adentro

Verás la autenticidad

De lo ileso,

Verás el blanco blando

De la desnudez invulnerable.


………………………………………………………….


Abrázate, hombre.

Abrázate hasta

Fusionarte contigo

Mismo,

Hasta transgredir

La brecha de todos

Los dobles que te separan,

Hasta hacer contacto

Directo con los

Brazos abiertos esperándote

De tu centro.


…………………………………………………………..


Partí tras de mí

Con paciencia,

Sabía que un mundo

Entero

Nos separaba.


……………………………………………………


Partió la música

Desde lo antes

Para llenar el todo

Con melodías de fusiones

De colores,

Fusión de claridad

Cantada sólo

Por el éxtasis

Innato del aire.


………………………………………………..


Adentro de la materia

Está la mancomunión

De sonidos del absoluto,

La melodía equilibrada

De la licuefacción

de las fronteras.


………………………………………………..


Busca el paradigma

Del éxtasis en el atajo

De la mujer,

En el más allá de su

Erotismo tangible.

martes, 9 de marzo de 2010

Griterío amorfo de animáculo

Hay que estirar, aumentar ¡proyectar!

La percepción táctil

De las falanges mandibulares

Hasta digitar en el decir

El halo de humo

Del embrionario código atomizado,

Hasta escupir de cuajo el reverbero ajetreado

De la borra implícita anterior a la boca.

Hay que depurar, si, hay

Que mejorar la traducción de la percepción de la voz

Hasta reducir a la lengua

La faz motora de la licuefacción volitiva,

Hasta revelar la in-traducción innata

De la ecléctica sonoridad animácula.

Hay que mejorar, si, hay

Que agudizar la percepción

De las falanges del decir de la voz de la palabra

Hasta traducir, finalmente, el rugido bestial

Del amorfo griterío adentro

Que nos silencia

sábado, 27 de febrero de 2010

Capítalo-maquínicos

Y es la sincrónica sinergia
De los simiescos capítalo-metálico
Decantando doquieres de pútridos
Consorcios maquínicos.
Es la ya a-brujula metódica de la
Mástica explotación escupiendo
Automáticas trizas de hordas escuálidas.
Son las ya falanges conexas de la
Máxima barbarie gregarizando ya hasta
La voluntad ontológica de la amplitud
De la libertad,
Arrolladores vórtices de falanges alienando
Las eufónicas particularidades de las pulsiones,
Torpedeando a lo ostrácico la soberanía de la praxis individual,
El canónico rasgo del pensamiento, el derecho a ser,
A la indignación, a la palabra, a la elección.
Son los ya impuestos jerarcas-estereotipos codicios
Trizando la longitud del todo,
La esencia completa de su adentro.
Son los úsuros-esquílmaticos desenlamparando
El inagotable prefacio de la lumbre,
Deshojando de raíz la autóctona siembra del pálpito.
Son los que van -por sobre lo sagrado- geografizando
Con la intemperie abúlida de lo cácteo,
Los irrisorios bípedos epizoarios, escatófagos.
Son la concatenación acabada del erebo, del orco,
Los flagrantes gestores de las posmo-ergástulas.
Son el enriscado escalafón de la erubescencia terráquea.
Son ellos, si, los que van ataviando el orbe ya de estierco de averno,
Los que lo llevan, indefectiblemente, a la inminente
Unívoca yacija.
Son ellos: los capítalo-metálicos
Canonizándolo todo con la trizas escuálidas de lo cácteo,
Son los conexos completos simiescos
Sincronizando las másticas falanges maquinicas,
Los pútridos esquilmáticos espizoariando
El prefacio intangible de la lumbre.
Son el acabado estereotipo del posmo-erebo,
Los úsuros mercantes deshojados
De la amplia longitud libertaria de
Los rasgos pulsionales del pálpito,
Los torpedeados al pensamiento alieno de lo codicio.
Son ellos, si, son la máxima
Ontología enriscada en el adentro
Consorcio
De
La ostrácica
yacija

sábado, 13 de febrero de 2010

Hay que

Perforar

La marcha

De la inercia

Hasta caer afuera

Del inservible oficio

Único de la tautológica espera

Siempre

Avanzando,

Adelantarse al transcurso

Irreverso del instante,

Si, adelantársele

Hasta yacer

En la quietud

Después

De

Su

Salida



………………………………..



En la fronda

Poli-amorfa

De todos

Los otros lados

Restantes

Del centro

Que

No existe

Estamos



…………………………………



¡Ah, y asomarse

A las

Peladas crines

De la pupila

Día tras día

No

Es

Fácil!



…………………………….



Finalmente

Entender

Es llegar

A

Ver

La ambigüedad

Perfecta



………………………………



Hay que mejorar

La técnica

De interrogación

Hasta

llegar a

Olvidarse

De

Preguntar



………………………………..


Entre el
cuerpo
y
la
palabra
esta
la
distancia
del
último
fondo

.......................................

Y yo sé

Que finalmente

Con todo mi decir

Armaré

Sólo

Una

Palabra:

¡escombros!



……………………………….



Alguien

Se olvidó de

Poner

Las indicaciones

De la explicación

En

El

Prospecto

Del

Principio



………………………………….



¡En el óvulo

Está

El

Canon

Del error!.



………………………………….


Y


Ubicado

Allí justo:

Justo

Mas allá

Del

Reflejo

interminable

De

La tristeza

De

La

Lágrima

..........................................

viernes, 12 de febrero de 2010

Más combos de largos cortos

Deseo


En el único

Otro lado

Donde no se

Existe,

Adentro justo

En el centro unívoco

De las para siempre

Inescritas formas:

Puntualmente

Donde no

Hay un ahí irreversible,

Donde uno no ha

Empezado siquiera

El oficio

De imposibilitarse

Digamos



………………………….



Y a ser ceniza,

A ser solamente

Nada después

Del después.

Si, a ser irrevocablemente

Eso:

Póstumo adorno

Difuminado

Mas allá

Del final

De

La

Distancia.



………………………..



En el

Confín

Perpetuo

Sin

Cimientos.

Lejos de

Lo nacido.

Puntualmente

En la infinitud

Quieta

De

Lo libre



………………………….



Y yo sé

Que después

De la espera

Sin FINAL

Está el corazón

De lo exacto,

El gran idioma

Central

De todas

Las uniones.

Yo sé que están,

Que están

Después de

La ausencia

De

Esa

Frontera



……………………………



En el silencio

Oculto detrás

Del decir,

Detrás de los

Signos

Del lenguaje está

La inescritura

Hablada de todo

El cuerpo,

El nombre ontológico

Que llevamos

Implícitamente

Impreso.

Si, justo allí,

Justo en el reverso

De la equivocación

Total

Del

Lenguaje



…………………………



Y a mí

Nadie me

Va a enseñar

El oficio

Del venido.

Nadie a mí

Va a enseñarme

La sabiduría

Por-inevitablemente-

Aprender de

Todos

Los

No sé

……………………………





jueves, 11 de febrero de 2010

Un largo de cortos

Yacido antaño



Adentro

Del

Lado

Antes de

Lo nacido,

En la perfección

Afuera de alguien.

Puntualmente

Ubicado

En la universalidad

Contraria de

La búsqueda

De la exactitud.

………………………



Hasta

Nombrar

Al mundo,

Hasta

Saber

Decir

El

Último

No

Saber


…………………………



Ah, y no

Tener la

Inteligencia

Exacta

Para prescindir

De este maldito

Oficio

Del nombrar,

De este oficio

Repetitivo del

Nombrar

Hasta saber

Tanto todo

Lo que nunca

Podrá decirse.


…………………………



Hata atravesar

El pórtico de

La fuga por

Donde venimos,

Hasta lo pre-lógico

Antes del principio,

Hasta yacer

Del otro lado

De la farsa del venido,

Justo antes

Del

Desvío

De

Empezarse.


…………………………..



Y el don de saberse

Todas

Las ningunas respuestas:

Lugar

Al que

Nunca se llega

.......................................

domingo, 7 de febrero de 2010

Ahí están (Poesía de Ludovico Fonda)

Ahí están. Sentados sobre la víbora diaria, bufando

la oscura transparencia y el vaivén de lo que agobia. Hartos

de señalar la diferencia entre la generosidad y la rapiña.

Hartos.

Sobre sus cara han trazado una sonrisa heroica.

Hartos.

En sus manos hay armas más viejas que las palabras,

articulaciones que están a un paso de ser raíces;

mejor así, piensan los que mean desde las nubes;

mejor así.

¨ El pensamiento y la sensibilidad se han negado a si mismos,

estamos en el centro mismo del nihilismo ¨,

grita Berlioz apoyado sobre su báculo de cera hirviente.

Y ahí están. Ellos. Los sin nada. Cuajo desperdigado en el sótano de

la foja oficial. Tiritando por el calor de la infamia. Solos y en manada.

Odiando la poesía cobarde que los utiliza de detalle. Los cambia.

Los derrumba y los eleva a su antojo. Poesía de las ataduras.

En las pensiones del tiempo duerme su siesta cómplice

la inmunda solidaridad. Hongo del olvido.

Y ahí está la infancia. Ese nudo en la garganta que baja hasta el estómago

con flores y soledad inmensa, con dragones

y dulces que colman todas las expectativas de un día.¡ Un día, mi dios !

Una partícula de tiempo en la que el ser agota o expande las proporciones

del alma. Cayendo hacia el cielo, subiendo hasta la desolación,

mientras en la plaza grande da lecciones de realidad

la escarcha y la lluvia.

El olvido totémico, el cauce descolorido, la vanguardia hecha de harapos,

la moneda cayendo por la ranura de todos los hocicos finos, Marta y su olor

a limosna, Javier y su patriotismo armado con sables de paranoia, José

y su descanso inoportuno, Ángel y su mala leche, la paciencia y sus veinte puñaladas en el alma,

el miedo y su táctica, el reloj y su baba ;

Joaquín volvió a invertir en insomnios, la calesita está rota y gira como nunca,

el riesgo de llegar a lo deseado, la vida en bicicleta y el reptil

que jamás se toma vacaciones del sarcasmo, porque ese es su país,

su terruño.

Por eso ahí están. Hasta la mandíbula en el agua espesa de la espera.

Cantando el himno del surco en maridaje con la sal.

Página en blanco.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Otros cortitos y uno laargo

CUÁL


Este o
Aquel?
El que finge
Creer que está
O el que le
Arrastraron
El culo hasta
El prefacio genésico
De la herida involvible
Cuál?
El total objeto fornicado
Lleno de plegarias in-oídas
O el erótomano transmutado
A estulto vitalicio en tu mano
Este o
Aquel?
El lacerado ya estólido
O el circular chiste clonazepam-o
Cuál?
El del unánime pirulento latido
O el fúlgido machacado
Hasta el tuétano de su lumbre,
La creciente marejada de corporea torva táctil
O el de inmóvil risa fúnebre
Este o
Aquel?
El escalafón pinacular de la futileza pedestre
O el enclaustrado
En el continuo cesar castrácico
Cuál?
El apodíptico anatómico palimpsesto réprobo
O el unívoco dromómano irreverso
Cuál?
Este o
Aquel?
Nada
O nadie
Cuál?
El que enterraste
O el
Que mataste.


……………………………………


OTROS CORTOS


Parido
Hacia la
Deriva
De un nombre,
Hacia lo
Unánime
Del
Confín,
Hacia
El para siempre
Del último
Otro
Lado.
Si, justo
Arrojado
A la
Conflagración
Central
De
Todos
Los
Contrarios


…………………………




Y ya
He
Hablado
Todo
De
Nada
Con
Nadie


……………………………


No he
Muerto
De
Amor
Más que
En
Todas
Las
Instancias


:................................


Ah, y qué
Pobre papel
Este
De saberme
Yacido
Eterno
En
El eje
De
Su
Contrapunto


………………………




Y
Siempre
Las
Palabras
En
El
Ostracismo
De
Lo
Que
Se
Ve


………………………




Y
Yo
Me
Salí
De

Para
Furtivo
Quedarme
En
Su irse

viernes, 29 de enero de 2010

Ser

¡Ah y ser ser!
Ser padre
Hijo
Nombre
Intento
Ser esto
Aquello
Todo
Algo
Ninguno
Un otro
Un uno
Un tener que ver
Un colmo
Una clemencia
Un cesar continuo
Pocos empezares a tientas
Ser finita sangre
Años contados
Piel
Respiración
Dolor
Pasión
Todo coito por lograr
Ser sed ¡sed total!
Confusión
Farsa
A veces verdad
Ser vergüenza
Ansiedad
Mendigo apego terrenal
Duda al unísono
Ser algo adentro del tiempo
Un querer quedarse
Un querer irse
Ser siempre un por ahora
Un porqué irrespondible
Ser a veces olvidado
¡varias veces!
Algunas querido
Ser memoria a cuestas
Conciencia a la rastra
Misterio inhóspito
¡ser vida!
Ser todo
Lo que después
Será nada nunca
¡siempre!

jueves, 28 de enero de 2010

Los cortos

..............

Amor
No
Canon
Del
Miedo.
Su
Encanto.

………………………

Como el
Olor
De
Una
Tristeza
Ancestralmente
Encerrada,
Así
De
Podrido.

…………………………

Y entonces el poema
Sirve
Para
Solemnizar
El dolor
Para
Hilvanar
Consuelos
Gratuitos

………………………….

Que venga
Que venga
Esta noche
El frío
Del último minuto
Su
Negro
Para siempre
O
Tráiganme
Mi
Auxilio
Que
No
Existe
………………………

miércoles, 27 de enero de 2010

Con sin total

Insuflado de rendición,
Bailando al compás del colapso
Como cascajo de precariedad reptante,
Atrapado en la totalidad
Del desbaste irreverso,
Enclaustrado en la metástasis
Silente de furtivos
organigramas pánicos,
Inservible,
Solo,
Con vergüenza,
Con el bochorno de
La sed siempre acechando,
sin tiempo,
Sin soluciones,
Sin salida,
Con veinte arpilleras
De muerte encima
Y otras cuantas por venir,
Pero vivo
¡vivo!
Y enojado

viernes, 22 de enero de 2010

Rostro-reflejo (el infierno mesmo)

Lo absorto diario
del torvo reflejo
del rostro en
mayúsculo ostrácico.
Rostro reflejo convulso
de tritúrico
éxodo estanco,
reflejo espectro
de órbitos fugos,
de sucumbos ojos fármacos,
reflejo pútrido !espantácico!
de cotidiano pánico maquínico,
refejo táctil de facial foso erosiono.
Tautológico reflejo de
fisonómica oquedad disgrega.
¡Tránsito de huéspedes
Eunucos en el rostro!
Huspedes sólo difmuminos
Con la constancia retorna
Del fugo, del turbio alivio
clonazepam-o

viernes, 15 de enero de 2010

Amnesia (poema de Ludovico Fonda) !Impresionante!!

Yo estuve cuando la presión
de infinitas manos dictaminó el contrasentido
de la piedad.
Yo alcé la bandera equivocada y me di muerte
a mi mismo desde el otro frente;
el acertado.
Yo comí carne cruda
en medio de un páramo de hielo y más tarde
me arranqué los dientes
para después alejarme solo y salvarme
de la pesadilla
de la caridad.
Yo guié la mano que escribió:
¨ Uno es para sí lo distante ¨.
Yo bebí el vino que sangra la memoria
y me arrodillé
ante el sol que pedía vísceras
humanas
para entibiar los narcisos
de reyes inmortales aún en sus sepulcros.
Yo dije sí y vi caer los calendarios,
envenenados de precaución
y fatiga previsoria.
Yo lamí el rocío sobre el lomo del absurdo
y le di nombre y destino a cada fracaso,
condenando, así,
a que la gloria sea.
Yo reí junto a los muertos
y los hundí en mi pecho
para saber la exacta temperatura
del misterio.
Yo te vi permanecer despierta seis días con sus seis noches
y me dije: caramba.
Yo he apaleado una y mil veces palabras murciélagos
que masticaban la verdad que era horrible y
hermosa como un nacimiento.
Yo empujé el arpón
que hundieron los malos brujos,
los muy imbéciles,
en el corazón de la risa.
Yo prendí el fuego que asó la carne
que comieron mis ancestros.
Yo decoré el futuro con números mutilados
para que los eficientes
zozobren al mirar sus
relojes.
Yo invité a tu ausencia a caminar sobre mis tajos
y le dije : este es tuyo,
aquel también , ¿ no son hermosos ?;
y te vi contestar , con mucha calma,
que se parecían mucho a mi canto.
Yo bailé en las fiestas
donde los traidores conspiraban hasta debajo de las piedras,
mientras los rectos
besaban las manos de ¨ Aquel Que Todo Lo Ve ¨.
Yo me hundí en el lodo de la cordura y me escapé
para ver
que colores tienen
los yugos de los locos.
yo temblé al escuchar mi nombre
sostenido por una cifra.
Yo estuve cuando el diablo fue decretado
Monarca
del aire, del cielo, la tierra y
las pantallas.
Yo me abismé en preguntas
de niño
y comprendí que lo que se pierde
vuelve con aspecto de flor,
filo de espada y frío de duda.
Yo sentencié la textura de cada piedra.
yo mentí cuando la verdad era lo único posible.
Yo fui capaz de ser indiferente ante la felicidad más dócil,
la que aparece sin lógica y nadie merece,
la que se tiene o no se tiene,
la más puta, la más santa,
la más humana.
Yo diseñé los monumentos más ambiciosos,
los más desesperados,
los más idiotas,
para alabar a los que sólo
pueden mirar hacia abajo.
Yo hice de la lepra una doctrina
y caminé junto a los fantasmas
que conforman
lo anónimo.
Yo amé la incertidumbre
cuando monos de fino atuendo la crucificaron
en la fragua de la lógica.
Yo tallé el cáliz que hizo de este tiempo
un vidrio sin alas.
Yo me abstuve de frases y gritos
ante tu espalda desnuda,
y penetré lo imposible de penetrar
con un acorde que desarmaba el silencio.
Yo defraudé a los que esperaban
lo inefable,
lo preciso,
lo justo,
lo alquímico,
lo irreversiblemente
alegre,
lo gigante.
Yo supe aguantar, hacia el siglo VI de nuestro señor ,
las inclemencias de un desierto
vasto como la palma de Dios,
con apenas un mendrugo de pan
y un verso que recordaba
la lluvia .
Yo cambié, mano a mano,
todo mi oro y mis amores,
por siete segundo de no pensar.
Yo incité a mis miedos
a ser parte de mis mañanas
invencibles ,
y hasta logré hacer de algunos
estandartes
generosos.
Yo recorrí , sin dudas en el alma,
todas las músicas de todos los continentes
y aprendí
que el sonido es la única respuesta
al infinito.

Yo hice todo esto y mucho más,
yo estuve en todas partes y aún
en la nada misma.
Pero no me acuerdo.
No me acuerdo.
No puedo recordarlo.


LUDOVICO FONDA

jueves, 14 de enero de 2010

De vitalidad de mil coloros vitrales innatos

De corpórea adherida
inmanencia afrodisíaca,
de desborde vital
de mil vitrales coloros innatos,
de ruidos correlatos de
desbocado cenit de pálpito,
de infusa exuberancia de
armónicas coplas de pulsión,
de manos de poros
exalando fecundos
abrazos polínicos,
de intra-escala
de conjunción diafaniza
¡De acabada equiecencia
De física equidad lúmbrica,
De irreversibles tatuados
Emblemas de faroles de córnea!
De canción,
De raíz,
De pasos,
De vuelo,
De cielo,
De horizonte,
Toda la disloca uniformidad
Del endo-fluido de este gran día
De cristalinidad
Surtió de ti, niña:
De la estrella palimpsesta
Que hay en la belleza
De
Tu
Inmensa
Luz
intrínseca

lunes, 11 de enero de 2010

Crispa intra -lava diaria

Como eufónico brote
De caterva de ecos de moho
El halo crispo de la implosión adentro
Va polifrondeciendose.
Cápsula de tráfago de
Sumatorios cúmulos
De tejido de tedio,
Impresa fauna indeleble
De ramilletes de furia anatómica
¡Intra-fronda madre de
Cólera corporea es!
Son adentros pactos incorrompibles
De crecientes multiraices furibundas,
Elencos posesos de hipertensos
Peñascos de ira,
Fisicidad depósita de ilimitado hartazgo,
Impacto adentro de huracanados
Frutos cotidianos.
Son comprimidas jaurías sin fuga,
Murmullos correlatados de circunvalación
Al unísono de inminente desbaste,
De irrefrena impotencia, de amianto de amarras;
Son adentros psicóticos incordios de
Enervo soliloquio,
Hecatombe reunida de endo-patógena
Rabia unívoca
¡Una inflamada intra-lava de
Pinácula flama soy adentro!
Y todo por el leprando diario
De tu malalechear custúmbrico,
Por el obligatorio convivir adentro
con tu irreverso éxodo psíquico.

El imprudente

miércoles, 6 de enero de 2010

La innovación siempre en lo ancestral corpóreo

Y toda la conceptual simultanea indiscernibilidad
De la distancia después de lo cierto por descifrar
Yace clarificada ancestralmente ya
En el irónico siempre estirado, adelantado lenguaje
Del vocablo corpóreo,
Por eso ¡anímese!
¡piénsese adentro que no alcanza
El finito tiempo, pues para recrear
Los símbolos del azaroso devenir en
Volátil abstracción inaprensible,
Para revolucionar el límite de lo “dicho”
Hay que pensar en emular los originarios
Signos innatos de la fisicidad hablante;
Para desterritorializar la colectiva cocificidad,
Para engañar y aggiornar la historicidad de
La falsedad ambiente y
Llegar hasta la fuga auténtica
De la propia universal subjetividad simbólica
Hay que revolver en la iluminación de
La polimetáfora materia con las
Manos de la cabeza hasta llegar expresar
En el decir el mostrar implícito de nuestras
Petrificadas revelaciones inéditas,
Hasta mostrarle a lo “dicho” el estadío
Siguiente de su propio extremo,
Hasta trasladar el decir hacia la innovación
De
Su
Propia
Concepción.

sábado, 2 de enero de 2010

A-simbólica libertad (A Juan Cruz Garcia)

Y si pudiera yo meter
el tubo de la expresión
en la boca de la sensación
yo no hablaría con la mortaja
pueril del lenguaje establecido,
sino con el vocablo creacional
de mi volátil ebullición adherida,
con la original congestión acéfala
de mi alfabeto pulsional,
con la voluptuosidad innata de
mi radical cáos in-gramaticable,
!con toda la a-simbólica anarquía
fundacional de la libertad
que no se mancha con nombres!
!Ah! y si podría meter yo el tuvo
de la expresión en la boca de mi corazón
yo no sería necesario hablar,
sino sólo intentar eternamente escucharme

miércoles, 30 de diciembre de 2009

La huida puede no ser patologica, ella en busca del acto creativo (Texto de Julián Ardesi)

SUBO ESTE TEXTO POR LA ADMIRACIÓN Y PERPLEJIDAD QUE ME HA DESPERTADO.ES OBRA DE UN AMIGO: JULIÁN, QUE HACE POCO TUVO EL GESTO ABNEGADO DE ABRIR UN BLOG PARA QUE TODO PODAMOS DISFRUTARLO, SU NOMBRE ES-EL DE SU BLOG-:http://pichongaray.blogspot.com NO SE LO PIERDA AMIGO/A.

Me llama un a amigo a la madrugada y me dice: “me acabo de separar, vos podes creer, mi tercera separación che y vos?, esto no tiene vuelta. Que ganas de verte tengo, de charlar. Me sigue hablando sin que yo le pueda entender. Hace años que no me veía, ni me llamaba: “te acordás el día que encerramos esas minitas en el corso, toda con espuma estaba la putita, sensual la negra se dejaba. Sus palabras se llenan de toxicidad, la carga en el teléfono se hace mas presente, su vos es pesada añeja, escandalosamente vomitiva.” Decí que nos pararon sino eso terminaba mal, si ella se dejaba, la zorra. Sus problemas me apabullan. Y me sigue hablando no puedo escapar de él: “te acordás como me puse, estaba inyectado, yo con las minas me pongo loco, pero bueno, ahora la estoy pasando mal, mi mujer me dejó”l
No desea comenzar el año 2010, no esta de ánimo para hacerlo “estamos perdidos”, repite, varias veces, grita eso. Observo que dice- es-tamos- me involucra en su drama. Le digo que intente recuperarse, que es tarde y mañana me debo levantar temprano. “che, vos estas bien, no me hablas nada, te pasa algo”. Le digo que no pasa nada, y que me sorprende el llamado.
Igual siento que hay comunicaciones que se manchan, fallidas las letras no crecen, no crecemos, nos apagamos, le corto. Toda una cultura nos separaba, aunque suene feo hay amistades que deben ser enterradas.
Eso es lo que acabo de sentir,- experimentar el desencanto- Bueno. Bueno, me digo, después de cortar el teléfono: “desde la perspectiva psicológica uno estudia la fobia como huida, como huida de situaciones temidas o catastróficas”. En mi cocina, cuatro y cuarto de la mañana, reflexiono, me invade una preocupación: ¿qué hace un amigo, que cree ser amigo cuando el otro le corta, le huye?. Voy hacia el teléfono y creo que será bueno desconectarlo. Lo desconecto, sin piedad, sin temor. Pienso que en estos tiempos no esta mal el personaje de POROTO( obra Teatral, Eduardo Pavlovsky, Ediciones búsqueda de Ayllú)) que pasa gran parte de sus horas huyendo de aquellas situaciones que se huelen a tóxicas.
Me aseguro que el aparato no vuelva a sonar, y me veo obligado a pensar en otra táctica. Y si le da por venir a mi casa?, se que tocará el timbre… CORTO la luz. El silencio de la noche impide el gajo de lo sonoro. Eso lo sé lo aprendí en mi escuela de CARMEN, si la hermosa Carmen me enseño en ese verano cosa de Deleuze “ en esta sociedad tenemos que llevar en los bolsillos vacuolas de incomunicación”. Y todo esto pienso. Que tal vez los años serán de preparación, deberán ser precisos los movimientos, ahorrar la energía, y no destinar AMOR donde no se debe. Hay vinculos tóxicos, como lo hay en la comida, en las nalgas de las señoritas, en la espera de los médicos, en los fantasmas del pasado. Y con el recuerdo de este diálogo, con el disparate de este amigo, huyo busco la flor no muerta, la lecturas de Santy, la prosa de José, la prosa personal, y singular; mía; mis amistades, el futbol, el flaco ( el si leyó la obra de POROTO).

JULIÁN ARDESI

domingo, 27 de diciembre de 2009

Puro siempre medio (resumen del año en esta poesiita)

El peso péndulo irrefreno
de la diaria auto-experiencia
pánica de mi acto de presencia,
cíclico peso de mí-conmigo
indisoluto e indescifrable;
peso precípito-vértigo del
ocupar siempre entre "entres",
de ocupar un puro medio,
un puro devenir desarme
sin interrupto existente.
!Radicalidad de intermitencia!,
circular siempre caerse en
la infructuosa tentativa
del hallarse,
Fluida in-disolución
de integridad caótica,
fisonomía táctil de
patética ajenidad adentro,
y todo visto desde el
predestino inminente
de la finitud viniendo,
desde la disolución incorruptible
de los organos descomponiéndose

domingo, 20 de diciembre de 2009

Buscarse el mostrar en el decir del poema

Encontrarse diciéndose
En el estar del “decir”,
Encontrar la cara entre mil
Rostros surgiendo desde
Dentro de la palabra.
¡encontrarse para sacarse
En el decir y verse!!,
Para eso sirve el poema:
Para depurar caretas,
Para verse la cara de frente
Sacándose al papel por medio
Del oído de la tinta,
Para emascular la innominable
Anatomía de extrafagados adentros
Influjos catatónicos,
Para desarticular la maquínica
Inconsútil de la ancilar
Borra que nos contiene,
Para revelar los símbolos
Del más allá furtivos yacidos
En el uso bóvédico de
Nuestro propio animáculo,
Para eso sirve el poema:
Para pueblar el constructor
Universalmente mal corporeo
Con autopsias de letras hasta
Llegar a decir el final
Del principio que nos nombra,
Para eso sirve el poema,
Para anular el foro pueril
Del contaminado mostrar de la conciencia
Y llegar hasta el tuétano
Del decir de los organos,
Hasta decir el inventar
Universal innato detrás de la memoria.
Para eso sirve el poema:
Para descubrirnos,
Para hacer contacto,
Para irrumpir con la cosmopolita
Al unísono fuerza de la ambigüedad
Ancestralmente dominante,
Para pegarle un boleo poético
A la finitud que eternamente nos corre,
Para ocupar el sin péndulo de carácter
Intempestivo del tiempo.
Para eso sirve el poema,
Para ahondar en lo vivible,
Para buscar un nombre real.,
Para sacarnos las vestiduras,
Para meter la birome en el
Enchufe del papel
Y vernos temblando
En el reflejo del decir
Desnudos
De
origen

viernes, 11 de diciembre de 2009

Cerco de espectrales esperpentos

¡Y fuego falta!
Falta fragor de
Trafago volitivo
Flameando por la lengua
Catetos innominos
De adentro cócktailes subversivos.

¡Brebaje intempestivo
Dicho desde la eufonía
Matriarcal de la sangre
Hace falta!

Consonante voz
De mi encaje natal,
Animales innatos evocando
Trizas de límites,
!Hablas talismánicas de
Mi soplo clarividente
Hace falta!

Cercanía de mí
Alardeando alcantarillas
De refugio de poema,
Árdidas imbuidas hordas
De confines de atreverse
En inéditas sílabas aún
No arrasadas
hacen falta en esta noche
de cercos
De alrededores de esperpentos
De sombras,
En esta noche descompensada
De sogas dentadas de
Amianto de ausencia,
En esta gran, pero gran noche
Al unísono de marcha viniendo
De caterva espectral de
Eunucos invasivos,
De eunucos de cimientos de silencio
Cayendo como moles invisibles
Desde el núcleo pulsional de la nada,
Desde el CORAZÓN
De la nada tan presente en el
Sin fuego de esta noche

jueves, 10 de diciembre de 2009

El amparo de lo aún no dicho

Y siempre la salida
en la otra vivencia,
en la faz del amparo
de la belleza aún no dicha,
de las palabras como flores ineditas
esperando ser nombradas.
Papel y lápiz son la entrada
hacia el jardín de la otra hilaridad:
hilaridad entre la mano y el poema
donde el elemento clarividente de la interioridad
suma al carromato de lo "dicho"
el mostrar de la belleza inédita,
donde la otra vivencia del no decir
revelada en semántica de furor visceral,
venida desde la luz ignota del hundimiento pre-verbal,
desde la gramática inasible de la autenticidad,
sube al papel para renovar una y otra vez
la PUERIL ancestralidad del decir que nos nombra

lunes, 7 de diciembre de 2009

Ajenidad

El eco de la apariencia
indisoluble como sistematización
de una jaula dicha.

No hay grietas de entrada
para discernir sobre
la amplitud de la ajenidad adentro.

La mirada se abre en retornos
sin nombre
y mira con el rostro
de la huella que no tiene.

Rostro de ajenidad
en la amplitud de la
mirada sin nombre,

sistematizada jaula
de lo adentro impropio
en la amplitud del ojo sin huella,

!Retornos indiscernibles
del sin nombre saliendo!

y todo desde la sistematización
indisoluble de mi jaula adentro,

desde mi puta jaula dicha
por el eco sin nombre
de mi ojo aparente

viernes, 27 de noviembre de 2009

Tapujo de caretas

Y todo, pero todo
El prefacio del canon
Sin núcleo primigenio.

No hay rastro

Sólo tráfagos psicóticos
De a-coordenadas adheridas,
Sólo ambiguos eclecticismos
Izando tapujos de caretas empotradas.

¡Oh, si! Soy la inmensidad
De la evanescencia desnuda,
El gran cántaro de voces de polvareda,
El extenso ademán escupiendo
Denominaciones extraviadas.

Oh, si,
Estoy perdido sin mí,
Corrido por mis axiomas licuefactos,
Por mi fosilizadas
Heterogeneidades indisolubles.
Si, soy la amorfa alinealidad
Corrida por el eterno retorno
De mis petrificados
Ramilletes innominables;
E indefectiblemente esto me desespera,
Pues sé que en esta
Frenética corrida circular
No hay parates,
No hay trazos de alivio,
Sólo terrenos cercados
Sin ningún escaparate,
Sin ninguna salida,
Sin ninguna puerta
Hacia el alivio
Del lugar SIN MUNDO

martes, 17 de noviembre de 2009

Trabalenguas !in-aconsejable!

A lo largo de la histórica saga de metafísica mudicidad terrestre, el lenguaje a tenido y sigue teniendo sentido y utilidad gracias al ambage escurridizo de nuestro innominable interioridad implícita,
pues si podríamos mostrar en el decir el hablar entendido de nuestra interioridad IMPLICITA , el lenguaje en sí ya no tendría sentido, puesto que es él quien intenta, ancestralmente, revelar la fuerza de la ambigüedad adherida de la universalidad peculiar que se aloja en el contenido de cada individuo sin excepción, pues no hay yo semejantes, ni ninguno de éstos que pueda explicar la identidad de la substancialidad subjetiva del otro.
Es, entonces-a mi entender- el intento de entender la interioridad implicita, el manantial que mantiene al lenguaje activo, curioso, vehemente, despierto, vivo, que lo mantiene como constructo de traslación de interpretaciones que ayudan a palear, mínimamente, el espejismo del devenir, el timorato habitar sin certezas; que ayudan a palear la muda azarocidad ininterrumpidamente viniendo, naciendo como correlatada escala de herméticos símbolos.
Ahora bien, si el lenguaje es la traslación de nuestra universalidad peculiar salida de nuestra identidad substancialmente subjetiva, encallada éstas- la subjetividad, la peculiaridad- en el manantial de nuestra implícita interioridad , el lenguaje-indefectiblemente- a lo largo del tiempo aportará multifacéticas gamas emocionales, lo que llevará a que el lenguaje nunca deje de sumar nuevos símbolos a sus
Ya emblemas acumulados, acumulando así nuevos formatos de originalidad interpretativa a la repetición del tiempo mudo ininterrumpidamente viniendo, y ¿para qué servirá toda esta originalidad?, sería aquí la pregunta y respondo: en principio para calmar un poco la historicidad de la incertidumbre que nos persigue rauda sin abatatamientos visibles, sin revoleo de certezas en el talante acéfalo de sus señas simbólicas.

En esta suma de interpretaciones al revoleo acéfalo de la incertidumbre visiblemente in-abatatable, el lenguaje poético es el que mejor muestra el decir de nuestra implícita interioridad hablada, puesto que éste, a parte de romper con los petulantes dogmatismos de severa veracidad de la ciencia y la religión, aportan datos del rocambolesco sustrato del inconsciente, lo que ayuda al sujeto a liberarse del peso de los arquetipos canonizados del afuera que se plasman incómodamente en nuestro adentro, adentro formado por la indómita puricidad visceral de nuestras pulsiones afectivas y emocionales que son, a saber, el campo siempre naciente para la reproducción y renovación del lenguaje, que paralelo a su crecimiento no sólo se depura la mudicidad de la metafísica histórica saga terrenal, sino también la definición inconclusa de nuestro entender de la interioridad implícita que, supongo, el día que cada cual la defina no hará falta siquiera decir una sola palabra, será únicamente quien hable, para ese entonces, el mostrar revelado de nuestra definición interior dicha sin la necesidad del habla del lenguaje del simbólico.

En resumen, lo que quiero decir con todo esto es que es difícil encontrarnos en nuestro simbólico decir y mucho más complicado entender la unicidad del entender de nuestra propia interioridad adherida, pues la gesta de su manantial estuvo y está en manos de la universalidad indecible del decir originario, y para llegar a abatatar y mostrar lo inconcluso de lo indeciblemente primigenio es necesario hablar y hablar y así entendiendo de a poco la universalidad peculiar del manantial de la interioridad- que es simetría del decir mudo de lo primigenio- poder, finalmente, ¡callarnos!

lunes, 16 de noviembre de 2009

Patinando en el avance de lo quieto

El pie fuera del paso
Avanza a trote nulo
Por la ensanchadora
Del centímetro trizado,
Por la ambigua senda
Del trazo dislocado.

Nulo trote avanza a la inversa
Como brillo de musa ranqueante.
Trote nulo por el barro suelto
Que derrama el hondo peso
De la hule aletargada,
Peso conciso de mano abierta
De impulso de pelambre de piedras,
Peso de vértigo de tuétano empinado,
De hondo tuétano de vértigo
De garganta desfondada,
De proterva garganta
Escupiendo al pasar
Jinetes de temple de brasa,
Jinetes lanzadores
De torvas brasas súbitas

¡DUROS GINETES DE PESO DE MANO ABIERTA DE VÉRTIGO!

Sin embargo ¡avanza el piecito quieto fuera del paso!
Avanza atropellando dislocadas quietudes
De trazos de hule aletargada,
Atropellando sendas de mano de impulsos de piedra,
Llevando por delante el duro derrame de la musa trizada

¡Avanza el trote nulo
De pies sin pasos!

Avanza por el centímetro inverso
Del ranqueante brillo del trazo de la musa,
Por la ensanchadora ambigua
De la pelambra de piedras;
Avanza con el movimiento de la quietud
Del trote nulo,
Avanza por el tuétano empinado
Del temple de la braza,
Por los brazos de vértigo
De la proterva de jinetes,
Por la garganta desfondada
Del tuétano de la senda dislocada

¡Avanza y avanza el pasito!

Avanza a paso nulo de trayecto desfondado
Avanza por el espejismo resbaladizo
Del horizonte de tuétano
De derrame de trizas,
Avanza como quien avanza
Con el trote conciso
De la neutralidad del paso,
Con la neutralidad de la quietud
Del impulso a la inversa,
Con el impulso empinado
De la garganta abierta
De peso pesado de tuétano
De piedra correlatada,
De correlatada pelambre
De manos de braza de jinete
Quemando la senda del centímetro,
Quemado el centímetro de la senda,
Que-indefectiblemente-
Dejando al pie fuera del paso,
Al pie sin paso
En
la
quemadura
avanzada
De
la
ensanchadura
de
La
senda
nula

viernes, 13 de noviembre de 2009

Pata pateada al perímetro exterior del sin mapa

Otra vez el bufido
De la pata encajada
En la puta saga descentralizada
De lo árido.
Otra vez pata a pata
En el centro abstracto del sin mapa,
En la periferia muda
De la neblina de cemento.
Otra vez pata afuera
Caminando por el
Perímetro asfáltico
De la reja abismada,
Por el aguijón de ortiga
De la senda acéfala.
Otra vez pata a pata
Por el camino de huella sin huída;
Pata sin escape por el centro
De la neblina abismada,
Por la periferia de la reja sin huella,
Por el cemento abstracto de la saga sin mapa,
Por el encajado bufido de la senda colapsada.

Esta es la paradoja historia
De la pata pateada
Al dentre vertiginoso
De la pendiente sin manija,
Al negro dentre del fondo
Descerebrado de cimiento,
A la inconclusa trayectoria
De la fronda de Magoya,
Al agujero ladeado del tumbo envueltado.

Esta es la gran historia
De la pata pateada
Al fondo del cimiento
De la pendiente descerebrada de manija,
A la trayectoria ladeada
De la huella acéfala de Magoya,
Al centro encajado de la neblina
De reja de cemento con manija
De aguijón de ortigas

¡Pata de cabra
Nula es esta pata!

Pata a tientas
Malabareando
En el largo camino
De un paso a otro.

Pata ciega encajada
En el largo centímetro mudo
Del silencio hablado
Del asfalto de mapa
De reja abismada,
De reja envueltada
De cimientos de
Huella de aguijón
De ortiga,

Pata encajada
en el camino de aguijón
Sin manijas de huellas
De huida,
En la periférica trayectoria
De centímetro de neblina.

Pata de cimiento de ortiga
Pisando en el cemento
Del tumbo abismado,
Del gran tumbo envueltado
De descerebrado
Mapa colapsado.

Pisando el gran centímetro
cenntral del mapa sin mapa,
Del mapa completo de saga abstracta,
De saga central
De trayectoria sin huida,
Sin ni siquiera huella periférica
De pendiente ladeada.

martes, 10 de noviembre de 2009

Monte centímetro viniendo

(dedicado al lacerado por el progreso, al abiertamente encerrado)


Anímese:!monte el tembladeral!
No deje que el corcoveo
Del martillazo en ascenso
Arruine la orfebrería fina
Del ensillado malabar.
Subir para salir
De la huida inexistente
Del adentro no se puede,
Por eso ¡monte la lija
De la deriva empinada!
¡Dese maña para la artimaña
Del ríspido centímetro viniendo!
¡Monte que el derrumbe no se cae!
Lo que se derrumba es usted
Si lo agarra el movimiento de lo quieto.
¿Alguna vez vio como queda
El derrumbado por el movimiento de lo quieto?
Queda como significante difuminado
En el amplio borrador del sujeto,
Como cobarde gueto
En la periferia de la mancha descartada,
Como tumbo rodado de calavera pateada,
Como mendigo manoseado de atropello,
Como banana detenida ante el trote de elefantes.

Por eso ¡monte el tembladeral!
¡Corra, señor! Corra por larga horca del centímetro
Que por ahí con el impulso,
Por ahí con el ajetreo del movimiento
Tiene la suerte de cortar la soga.
Por eso ¡monte el puto tembladeral!
¿O quiere, usted, quedar como
Calavera pateada hacia la periferia
De la mancha descartada,
Como trémulo bocinazo de banana
Ante el amplio centímetro
del elefantino trote viniendo?.

¡Monte monte!
Ensille el malabar,
Que la muerte no está
En el ensayo pavoroso del ladeo,
Sino en ser
Calavera de mendigo QUIETO
Comiendo una banana atropellada
En medio de la
Pateada mancha periférica.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Madre e hija: desde una mirada de felpudo

Ah!! Y yo?
Yo justo
En el jaspe muerto
De la plegaria sin huida,
En el centro dopado
Del paisaje trastabillado,
En la corcoveada crónica
De la patada de espuela.
Para ser más claro, en el centro
Puntiagudo de la voleadura de la puerta.
¡!Sii!! Yo del otro lado de la puerta
De la vivida imaginada casa
Muerta hace ya seis años,
Yo de su otro lado
Pelando la fisicidad, volviéndola felpudo,
tornandola felpudo
espiando por la hendija
Baja de su maldita puerta.

¡Felpudo biónico quería ser yo! (y a la larga lo logré)
Aunque fuera alfombrilla de patada
De espuela trastabillada
Corcoveando en la cabalgadura
Muerta de la plegaria
Del paisaje sin huída,
Aunque sea crónica anunciada
De un felpudo dopado
De tanto tiempo allí clavado.

Aunque sea un felpudo nomás.
A mi me alcazaba con ser
Felpudo biónico
Tarareando pasos de furtiva
Retina,
Tarareando pasos de ojos
Para estar allí:
Justo donde había quedado
Mi yo hallado
Mi imaginado yo hallado
Hace seis años,
Justo donde estaba
La vitalidad del lenguaje
De mi decir, que estaba
Perdido ahora en el jaspe
Muerto de la plegaria
Sin huida del felpudo,
Del felpudo clavado,
Acalorado, petrificado
Del otro lado la puerta que vislumbraba
Crónicas de patadas de espuela,
Que tarareaba corcoveos
De voleaduras puntiagudas;
Justo donde estaba toda
La fronda voraz de mis
Pistoneadas quiméricas,
Donde estaba mi proyección de
Yo y ella adentro de la
Maldita puerta
De cerradura, ahora,
De voleadura de espuelas;
Donde estaba
Mi unicidad de paisaje
De decir hallado,
Donde estaba el paisaje imaginado
De yo y ella como fisicidad
De lenguaje sin agujeros
De migajas,
Como ficisidad de lenguaje
que nos revelaba en siete palabras:
“Yo y ella adentro de la casa”.
¡Puto lenguaje muerto este!
Pues soy hoy, yo, ojos de felpudo biónico,
Metamorfoseada fisicidad
Hecha felpa biónica,
Súper héroe de felpa inhallada
Observando furtivo
A ellas-dos-,
Desde abajo
De la puntiaguda
Puerta de cerradura
De voleadura

¡Inabrible!

jueves, 5 de noviembre de 2009

El niño proletario

El niño proletario

Desde que empieza a dar sus primeros pasos en la vida, el niño proletario sufre las consecuencias de pertenecer a la clase explotada. Nace en una pieza que se cae a pedazos, generalmente con una inmensa herencia alcohólica en la sangre. Mientras la autora de sus días lo echa al mundo, asistida por una curandera vieja y reviciosa, el padre, el autor, entre vómitos que apagan los gemidos lícitos de la parturienta, se emborracha con un vino más denso que la mugre de su miseria.
Me congratulo por eso de no ser obrero, de no haber nacido en un hogar proletario.
El padre borracho y siempre al borde de la desocupación, le pega a su niño con una cadena de pegar, y cuando le habla es sólo para inculcarle ideas asesinas. Desde niño el niño proletario trabaja, saltando de tranvía en tranvía para vender sus periódicos. En la escuela, que nunca termina, es diariamente humillado por sus compañeros ricos. En su hogar, ese antro repulsivo, asiste a la prostitución de su madre, que se deja trincar por los comerciantes del barrio para conservar el fiado.
En mi escuela teníamos a uno, a un niño proletario.
Stroppani era su nombre, pero la maestra de inferior se lo había cambiado por el de ¡Estropeado! A rodillazos llevaba a la Dirección a ¡Estropeado! cada vez que, filtrado por el hambre, ¡Estropeado! no acertaba a entender sus explicaciones. Nosotros nos divertíamos en grande.
Evidentemente, la sociedad burguesa, se complace en torturar al nino proletario, esa baba, esa larva criada en medio de la idiotez y del terror.
Con el correr de los años el niño proletario se convierte en hombre proletario y vale menos que una cosa. Contrae sífilis y, enseguida que la contrae, siente el irresistible impulso de casarse para perpetuar la enfermedad a través de las generaciones. Como la única herencia que puede dejar es la de sus chancros jamás se abstiene de dejarla. Hace cuantas veces puede la bestia de dos espaldas con su esposa ilícita, y así, gracias a una alquimia que aún no puedo llegar a entender (o que tal vez nunca llegaré a entender), su semen se convierte en venéreos niños proletarios. De esa manera se cierra el círculo, exasperadamente se completa.

¡Estropeado!, con su pantaloncito sostenido por un solo tirador de trapo y los periódicos bajo el brazo, venía sin vernos caminando hacia nosotros, tres niños burgueses: Esteban, Gustavo, yo.
La execración de los obreros también nosotros la llevamos en la sangre.
Gustavo adelantó la rueda de su bicicleta azul y así ocupó toda la vereda. ¡Estropeado! hubo de parar y nos miró con ojos azorados, inquiriendo con la mirada a qué nueva humillación debía someterse. Nosotros tampoco lo sabíamos aún pero empezamos por incendiarle los periódicos y arrancarle las monedas ganadas del fondo destrozado de sus bolsillos. ¡Estropeado! nos miraba inquiriendo con la cara blanca de terror
oh por ese color blanco de terror en las caras odiadas, en las fachas obreras más odiadas, por verlo aparecer sin desaparición nosotros hubiéramos donado nuestros palacios multicolores, la atmósfera que nos envolvía de dorado color.
A empujones y patadas zambullimos a ¡Estropeado! en el fondo de una zanja de agua escasa. Chapoteaba de bruces ahí, con la cara manchada de barro, y. Nuestro delirio iba en aumento. La cara de Gustavo aparecía contraída por un espasmo de agónico placer. Esteban alcanzó un pedazo cortante de vidrio triangular. Los tres nos zambullimos en la zanja. Gustavo, con el brazo que le terminaba en un vidrio triangular en alto, se aproximó a ¡Estropeado!, y lo miró. Yo me aferraba a mis testículos por miedo a mi propio placer, temeroso de mi propio ululante, agónico placer. Gustavo le tajeó la cara al niño proletario de arriba hacia abajo y después ahondó lateralmente los labios de la herida. Esteban y yo ululábamos. Gustavo se sostenía el brazo del vidrio con la otra mano para aumentar la fuerza de la incisión.
No desfallecer, Gustavo, no desfallecer.
Nosotros quisiéramos morir así, cuando el goce y la venganza se penetran y llegan a su culminación.
Porque el goce llama al goce, llama a la venganza, llama a la culminación.
Porque Gustavo parecía, al sol, exhibir una espada espejeante con destellos que también a nosotros venían a herirnos en los ojos y en los órganos del goce.
Porque el goce ya estaba decretado ahí, por decreto, en ese pantaloncito sostenido por un solo tirador de trapo gris, mugriento y desflecado.
Esteban se lo arrancó y quedaron al aire las nalgas sin calzoncillos, amargamente desnutridas del niño proletario. El goce estaba ahí, ya decretado, y Esteban, Esteban de un solo manotazo, arrancó el sucio tirador. Pero fue Gustavo quien se le echó encima primero, el primero que arremetió contra el cuerpiño de ¡Estropeado!, Gustavo, quien nos lideraría luego en la edad madura, todos estos años de fracasada, estropeada pasión: él primero, clavó primero el vidrio triangular donde empezaba la raya del trasero de ¡Estropeado! y prolongó el tajo natural. Salió la sangre esparcida hacia arriba y hacia abajo, iluminada por el sol, y el agujero del ano quedó húmedo sin esfuerzo como para facilitar el acto que preparábamos. Y fue Gustavo, Gustavo el que lo traspasó primero con su falo, enorme para su edad, demasiado filoso para el amor.
Esteban y yo nos conteníamos ásperamente, con las gargantas bloqueadas por un silencio de ansiedad, desesperación. Esteban y yo. Con los falos enardecidos en las manos esperábamos y esperábamos, mientras Gustavo daba brincos que taladraban a ¡Estropeado! y ¡Estropeado! no podía gritar, ni siquiera gritar, porque su boca era firmernente hundida en el barro por la mano fuerte militari de Gustavo.
A Esteban se le contrajo el estómago a raíz de la ansiedad y luego de la arcada desalojó algo del estómago, algo que cayó a mis pies. Era un espléndido conjunto de objetos brillantes, ricamente ornamentados, espejeantes al sol. Me agaché, lo incorporé a mi estómago, y Esteban entendió mi hermanación. Se arrojó a mis brazos y yo me bajé los pantalones. Por el ano desocupé. Desalojé una masa luminosa que enceguecía con el sol. Esteban la comió y a sus brazos hermanados me arrojé.
Mientras tanto ¡Estropeado! se ahogaba en el barro, con su ano opaco rasgado por el falo de Gustavo, quien por fin tuvo su goce con un alarido. La inocencia del justiciero placer.
Esteban y yo nos precipitamos sobre el inmundo cuerpo abandonado. Esteban le enterró el falo, recóndito, fecal, y yo le horadé un pie con un punzón a través de la suela de soga de alpargata. Pero no me contentaba tristemente con eso. Le corté uno a uno los dedos mugrientos de los pies, malolientes de los pies, que ya de nada irían a servirle. Nunca más correteos, correteos y saltos de tranvía en tranvía, tranvías amarillos.
Promediaba mi turno pero yo no quería penetrarlo por el ano.
—Yo quiero succión —crují.
Esteban se afanaba en los últimos jadeos. Yo esperaba que Esteban terminara, que la cara de ¡Estropeado! se desuniera del barro para que ¡Estropeado! me lamiera el falo, pero debía entretener la espera, armarme en la tardanza. Entonces todas las cosas que le hice, en la tarde de sol menguante, azul, con el punzón. Le abrí un canal de doble labio en la pierna izquierda hasta que el hueso despreciable y atorrante quedó al desnudo. Era un hueso blanco como todos los demás, pero sus huesos no eran huesos semejantes. Le rebané la mano y vi otro hueso, crispados los nódulosfalanges aferrados, clavados en el barro, mientras Esteban agonizaba a punto de gozar. Con mi corbata roja hice un ensayo en el coello del niño proletario. Cuatro tirones rápidos, dolorosos, sin todavía el prístino argénteo fin de muerte. Todavía escabullirse literalmente en la tardanza.
Gustavo pedía a gritos por su parte un fino pañuelo de batista. Quería limpiarse la arremolinada materia fecal conque ¡Estropeado! le ensuciara la punta rósea hiriente de su falo. Parece que ¡Estropeado! se cagó. Era enorme y agresivo entre paréntesis el falo de Gustavo. Con entera independencia y solo se movía, así, y así, cabezadas y embestidas. Tensaba para colmo los labios delgados de su boca como si ya mismo y sin tardanza fuera a aullar. Y el sol se ponía, el sol que se ponía, ponía. Nos iluminaban los últimos rayos en la rompiente tarde azul. Cada cosa que se rompe y adentro que se rompe y afuera que se rompe, adentro y afuera, adentro y afuera, entra y sale que se rompe, lívido Gustavo miraba el sol que se moría y reclamaba aquel pañuelo de batista, bordado y maternal. Yo le di para calmarlo mi pañuelo de batista donde el rostro de mi madre augusta estaba bordado, rodeado por una esplendente aureola como de fingidos rayos, en tanto que tantas veces sequé mis lágrimas en ese mismo pañuelo, y sobre él volqué, años después, mi primera y trémula eyaculación.
Porque la venganza llama al goce y el goce a la venganza pero no en cualquier vagina y es preferible que en ninguna. Con mi pañuelo de batista en la mano Gustavo se limpió su punta agresiva y así me lo devolvió rojo sangre y marrón. Mi lengua lo limpió en un segundo, hasta devolverle al paño la cara augusta, el retrato con un collar de perlas en el cuello, eh. Con un collar en el cuello. Justo ahí.
Descansaba Esteban mirando el aire después de gozar y era mi turno. Yo me acerqué a la forma de ¡Estropeado! medio sepultada en el barro y la di vuelta con el pie. En la cara brillaba el tajo obra del vidrio triangular. El ombligo de raquítico lucía lívido azulado. Tenía los brazos y las piernas encogidos, como si ahora y todavía, después de la derrota, intentara protegerse del asalto. Reflejo que no pudo tener en su momento condenado por la clase. Con el punzón le alargué el ombligo de otro tajo. Manó la sangre entre los dedos de sus manos. En el estilo más feroz el punzón le vació los ojos con dos y sólo dos golpes exactos. Me felicitó Gustavo y Esteban abandonó el gesto de contemplar el vidrio esférico del sol para felicitar. Me agaché. Conecté el falo a la boca respirante de ¡Estropeado! Con los cinco dedos de la mano imité la forma de la fusta. A fustazos le arranqué tiras de la piel de la cara a ¡Estropeado! y le impartí la parca orden:
—Habrás de lamerlo. Succión—
¡Estropeado! se puso a lamerlo. Con escasas fuerzas, como si temiera hacerme daño, aumentándome el placer.
A otra cosa. La verdad nunca una muerte logró afectarme. Los que dije querer y que murieron, y si es que alguna vez lo dije, incluso camaradas, al irse me regalaron un claro sentimiento de liberación. Era un espacio en blanco aquel que se extendía para mi crujir.
Era un espacio en blanco.
Era un espacio en blanco.
Era un espacio en blanco.
Pero también vendrá por mí. Mi muerte será otro parto solitario del que ni sé siquiera si conservo memoria.
Desde la torre fría y de vidrio . De sde donde he con templado después el trabajo de los jornaleros tendiendo las vías del nuevo ferrocarril. Desde la torre erigida como si yo alguna vez pudiera estar erecto. Los cuerpos se aplanaban con paciencia sobre las labores de encargo. La muerte plana, aplanada, que me dejaba vacío y crispado. Yo soy aquel que ayer nomás decía y eso es lo que digo. La exasperación no me abandonó nunca y mi estilo lo confirma letra por letra.
Desde este ángulo de agonía la muerte de un niño proletario es un hecho perfectamente lógico y natural. Es un hecho perfecto.
Los despojos de ¡Estropeado! ya no daban para más. Mi mano los palpaba mientras él me lamía el falo. Con los ojos entrecerrados y a punto de gozar yo comprobaba, con una sola recorrida de mi mano, que todo estaba herido ya con exhaustiva precisión. Se ocultaba el sol, le negaba sus rayos a todo un hemisferio y la tarde moría. Descargué mi puño martillo sobre la cabeza achatada de animal de ¡Estropeado!: él me lamía el falo. Impacientes Gustavo y Esteban querían que aquello culminara para de una buena vez por todas: Ejecutar el acto. Empuñé mechones del pelo de ¡Estropeado! y le sacudí la cabeza para acelerar el goce. No podía salir de ahí para entrar al otro acto. Le metí en la boca el punzón para sentir el frío del metal junto a la punta del falo. Hasta que de puro estremecimiento pude gozar. Entonces dejé que se posara sobre el barro la cabeza achatada de animal.
—Ahora hay que ahorcarlo rápido —dijo Gustavo.
—Con un alambre —dijo Estebanñ en la calle de tierra don de empieza el barrio precario de los desocupados.
—Y adiós Stroppani ¡vamos! —dije yo.
Remontamos el cuerpo flojo del niño proletario hasta el lugar indicado. Nos proveímos de un alambre. Gustavo lo ahorcó bajo la luna, joyesca, tirando de los extremos del alambre. La lengua quedó colgante de la boca como en todo caso de estrangulación.



Osvaldo Lamborghini


O

Yo de cero en el todo

Y yo y mi cero
Entre aglomerados
De ceguera
Entre imágenes simétricas
Pauperizando la estética

Y yo y mi cero desesperado
Buscando la imposible puerta
Que me saque del todo

Y yo y yo sin mi yo
Con todos los ceros a cuestas
Entre músicas de rostros sin notas
Entre trozos volátiles
De nombres sin carne

Y las bocas, las bocas
De mis ceros sin mí
Vomitando cocktiles peñascos
De alma anochecida
Arrancados pelos vomitados
De mi corazón en efigie negra

Y yo yo
Yo sin mí
En la estética muerta
Del todo sin puerta

Ausente yo sin mí
Con mis brazos
Exasperados de ceros
Golpeando la
Puerta que no existe

De
Cero
Yo
varado
En
El
Todo
cerrado
Sin

lunes, 2 de noviembre de 2009

Hermandad

A José Luis Larroca

Nunca había visto
En el mirar el decir
Tan claro de su
Diáfana interioridad hablada,
Yo venía, encima, jodido,
Con toda la oscuridad universal a cuestas,
Amasando depuraciones
De pesos de trozos de puentes
Clavados en la médula de la inocencia;
Tautológicos trozos violentos
Viniendo desde la historicidad
Primera del íntimo fuero,
Viniendo como olas de océano
Circularmente picado,
Como pistones de navajas con voces
De filo enervado,
Como enfática indivisibilidad
Asfixiada de ancla de naufrágio.

Era yo, en ese tiempo,
Arrancado vástago de infancia
Posado en el pináculo letano del olvido.
Algo así como un niño desmembrado;
Llorado de más, maduro de abandono.
Algo así como un niño carcomido
Hasta el tuétano piramidal de la sangre,
Hasta la médula de la puricidad inhallable.

Habían hecho un buen trabajo,
Una indefectiblemente malo, bah..
A esa altura ya tenía rostro
De aspereza de infancia momificada;
A esa altura fue cuando por primera vez
Nos encontramos de frente;
Fue en un viaje.
Íbamos a vivir juntos.
Así lo había decidido nuestras madres.
El contraste natal era ostensible:
El pelado, el defenestrado,
El aletargado con silbidos edificados
De trozos de puentes correlatados colgados
Del esqueleto de la sangre desdentada,
El harapiento plagado de bajas de inocencia
El abortadamente aniquilado sentado frente a él,
Sentado frente al mostrar de su interioridad
Dicha por su mirada hablada.
Súbitamente obnubilado
Frente al colorido radical de
Su talante autóctono,
Frente a la clarividencia inabordable
De su implícito manantial genético.

Ese punta pie inicial,
Ese viaje fue duro:
En desenfreno de mi oscuridad embutida,
La impresión dudosa de mis ojos exiliados,
El extravío nítido de mi rostro embaucado
Se entremezclaba con la desmesura
De su hilaridad diáfana.
Sin embargo, ese manifiesto contraste
De los intrínsecos cánones fue sólo
Un ilusorio laberinto,
Pues han pasado diez años
Y no se ha gestado una amistad,
Sino una hermandad encarnizada;
Hermandad hilvanada por
La orfebrería de su artística
Contención sistemática ,
Por el balancín esencial
De su luz paciente,
Por la inamovible sucesión
De sus brazos abiertos,
Por el contagio de su fe y fuerza poética,
Que son con las que hoy escribo este poema,
Que son las que me mantiene en pie,
Las que me sostienen aquí:
En este cerco de vanguardia de ratas,
En este drástico tiempo de
ESTÓLIDOS OBLITERADOS CIRCENSES;
Que son las que me salvan de la innata
Fragmentación del pasado.
Hermandad, como decía, niqueladamente aglomerada,
Sin escenificaciones, sin teatralidades, sin vacuidades,
Sin agachadas, sin granujeadas.
Hermandad izando cimientos
De veracidad indisoluble;
Erguida bandera de hermandad
Enarbolando vehemenciales colores
De vida viva,
Colores inefables de certeza de vida viva.
Hermandad desde hace ya diez años,
Hermandad mía, hermandad suya,
Hermandad nuestra,
Hermandad perfecta,
Hermandad que nos salva
Que nos salva, a veces, hasta
De nosotros mismos